Desborde del río Ica arrasa cultivos en Ocucaje y deja casi 90 hectáreas afectadas
Agricultores de Córdova, La Banda y San José de Pinilla denuncian falta de prevención tras inundación que golpeó uva, granada y campaña de zapallo.

El desborde del Río Ica afectó gravemente a agricultores del distrito de Ocucaje, especialmente en los sectores Córdova, La Banda y San José de Pinilla. El agua ingresó a parcelas ubicadas a la altura del fundo El Sol y Achis, dejando cultivos anegados y suelos cubiertos de lodo. Productores reportan que la crecida arrasó áreas listas para iniciar campaña.
Pedro Rodríguez, presidente de la Comisión Ocucaje Pinilla, informó que casi 90 hectáreas resultaron afectadas por la inundación. Señaló que varios terrenos estaban arados y preparados para la siembra de zapallo, mientras que plantaciones de uva en los bordos y extensas áreas de granada quedaron bajo el agua. La pérdida impacta directamente en la economía de pequeños productores.
Infraestructura carente permite que cada año destruya cultivos en Ica
Los agricultores sostienen que la situación se repite cada año sin medidas estructurales que reduzcan el riesgo. Indican que la ausencia de defensas ribereñas y mantenimiento técnico permitió que el caudal avanzara sin contención. La inversión realizada en suelos preparados quedó inutilizada tras la inundación.

Rodríguez afirmó que previamente dialogaron con la alcaldesa distrital Laura Peña, para coordinar acciones de prevención. Según su versión, no hubo apoyo concreto debido a limitaciones en las competencias municipales. Los productores aseguran que la advertencia fue anticipada y que no se ejecutaron trabajos oportunos en la ribera.
En los campos afectados se observan hileras de cultivo cubiertas por sedimentos y agua estancada. La campaña agrícola prevista para las próximas semanas queda en incertidumbre, mientras los agricultores evalúan el nivel real del daño. Algunos advierten que podrían perder la temporada completa si el terreno no se recupera a tiempo.
Los afectados exigen intervención inmediata y soluciones definitivas, no acciones temporales cuando el río ya ha causado estragos. Señalan que el campo no puede sostener pérdidas consecutivas sin respaldo técnico ni planificación preventiva. La emergencia vuelve a exponer la fragilidad de la actividad agrícola en la zona baja de Ocucaje.
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