Sobre resignación y otros fracasos, por Martín Gala
“Me gustan las personas desesperadas, con mentes rotas y destinos rotos. Están llenos de sorpresas y explosiones. Me...
“Me gustan las personas desesperadas, con mentes rotas y destinos rotos. Están llenos de sorpresas y explosiones. Me encuentro bien entre marginados porque soy un marginado.” Charles Bukowski.
Resignación, según la Real Academia Española es la entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona; la Psicología la intenta definir como el estado de inacción a consecuencia de algo, unida siempre a la percepción de fracaso y de impotencia, cuando no se es capaz de resolver o controlar algo. Para la filosofía, algunas escuelas la resignación era más que una actitud vital, según los estoicos todos debíamos afrontar el destino con naturalidad, es decir con resignación, la religión ha influenciado en gran manera para la construcción de la resignación como una actitud constante en el ser humano, indicando la confianza irrestricta en dios, a pesar de las dificultades, donde dios es quien resuelve todos los problemas.
En nuestro país, esta palabra juega un papel importante, ya que se utiliza en ocasiones diversas y no solo se menciona, se practica, se expande como un cáncer, se impone desde las altas esferas de poder y convence al ciudadano a ser un ente útil solo para los intereses masificadores del sistema, que atrapa la vida en un saco y la tira por la ventana de escape. La resignación es monedita repetida en nuestra vida cotidiana, en el Perú, en la Región y Provincia de Ica, en el Distrito de Parcona, en este cuarto con cuatro paredes, mientras miro la gente pasar, resignada a una vida común, van y vienen al ritmo del capital.
Julio Anguita en una conferencia el año 1999, manifestó que la resignación era como una droga que duerme a la gente, teniendo múltiples causas, la conformidad, el confort, la falta de empatía, la envidia, la monotonía, el desgaste, etc. Si alguien es culpable, el pobre lo es, ya que no lucho demasiado para alcanzar sus objetivos, “Tú eres culpable de tu situación, no has sido capaz de triunfar, esta sociedad te dio las mismas oportunidades que a todos, pero tú no llegaste.”.
Mientras miro la gente pasar, resignada a una vida común, van y vienen al ritmo del capital.
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La resignación es el destino, es el sí o sí, para ella no existen alternativas, no debes reclamar, no tienes que hacer algo por cambiar, todo está como está, y se tiene que quedar así. En la Ica, del 2018, un día de febrero, la resignación campea y arrebata los sueños, pero nos empujan a ello, no tenemos la culpa de ello, es que el sistema en el que nos encontramos no da alternativas, y si las da, son un sueño, todos pueden llegar, pero no, no es cierto todo lo que existe como realidad.
El filósofo Byung-Chul Han, ha manifestado que “En la orwelliana 1984, esa sociedad era consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni esa consciencia de dominación”, pienso que la relación con la resignación es la consciencia, para que exista el acto de hacer posible algo, es necesario un alto índice de consciencia, pero no de la común y corriente, sino la que ofrece la libertad de ser.
Heidegger nos manifiesta que el hombre es un Ser arrojado al mundo, es decir lo único que tiene es su consciencia o Yo trascendental, y es también ser para la muerte, un ser nada, porque lo único que es definitivo es la muerte, es así que se encuentra arrojándose continuamente al mundo con las cosas en el mundo como un ser entre todos los otros.
Es por ello que ante la afirmación de Heidegger lo definitivo es una oportunidad, lo indiscutible, lo único real y verdadero es la muerte, se tiene que aprovechar ello, y ser consciente que el tiempo es corto, que es necesario aprovecharlo, porque el promedio de vida, es una luz en todo el cosmos, un chasquido de los dedos, un respiro de la tierra, es así que la resignación en el hombre consciente es más que nada, porque existen para el múltiples alternativas y si no existe, este las construye.
Regresando con Byung-Chul Han plantea en su cosmovisión que los individuos hoy se autoexplotan y sienten pavor hacia el otro, el diferente. Viviendo, así, en “el desierto, o el infierno, de lo igual”, la crítica a la sociedad actual de este filosofo es directa y sin vacilaciones, hombre por hombre va cayendo su normalización, su común hacer en el mundo, y la resignación tendrá que ser un vago recuerdo del tiempo.
No pretendo ser positivista, ni exitista, pero apunto mi pluma contra la resignación, debido que es una peste que allana las consciencias, culpable, el sistema que atrapa al ser en lo normal y lo que debe hacer, insistiendo que su desarrollo bio-psicosocial, está sujeto a los requerimientos de lo que existe y que no debe ser de otra manera.
Es por ello que ante el problema de la basura, la solución es dada desde una óptica facilista, dejando el debido proceso de educación y autoeducación en materia ambiental, legal, social, etc. Volvamos a entender que para cambiar la voluntad de ser es una construcción constante, éxitos y fracasos constantes, un hacer para el mundo y para sí.
Parconenses no hay que resignarnos a tener los candidatos de siempre, si sabemos que mienten, ¿Por qué elegirlos?, ¿Por qué resignarse a lo que hay?, porque no decir basta y proponer desde las familias, los barrios, los comité, desde el común diario del conocer y recorrer la vida. Hay algo ahí afuera, oportunidades y alternativas, hagamos todo, que falta una vida que rescatar. No hay que resignarse a otro Pepe Gálvez, todos vienen ofreciendo y ninguno es. Cierro el telón.
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