¡El mitómano no convence ni a su madre! | El Ojo del Cuervo 20 de abril 2026
Percy Dueñas
20-04-2026
EL MALCRIADO.
Al alcalde de Subtanjalla, Jero Farfán, se le cayó la máscara. Sacó a relucir al personaje autoritario y pendenciero que muchos ya sospechaban. En un arranque propio de matón de barrio, amenazó a los vecinos con dejarles la basura en la puerta de sus casas, como si el desastre del servicio de limpieza fuera culpa de quienes lo critican y no de su evidente incapacidad. El camión recolector desaparece por semanas, pero él exige aplausos y silencio. Una gestión que huele peor que los propios residuos que no recoge. Y aunque hoy indigne su conducta, no hay que olvidar que este desenlace también tiene responsables: quienes lo llevaron al poder sabiendo perfectamente a quién elegían.
EL CANDIDATO. Raúl Doroteo Carbajo no se resigna a soltar la mamadera del Estado. Ahora pretende reciclarse como candidato a la alcaldía de Pisco, saltando de partido en partido como quien busca desesperadamente dónde caer parado. Primero Acción Popular, de donde se ha salió expulsado en medio de cuestionamientos; luego el APRA, que tampoco lo quiso; y ahora aparece vinculado al Partido Popular Cristiano, como último intento de sobrevivencia política. Su prontuario político lo pinta de cuerpo entero: integrante del vergonzoso grupo “Los Niños del Congreso” y denunciado por su propio padre por presunta agresión. Aun así, insiste en seguir viviendo de la política. Un descaro que no sorprende, pero que debería tener un límite en las urnas.
EL MITÓMANO. El comerciante de la política,Juan Mendoza, conocido por su habilidad para la manipulación, recurrió a todas sus artimañas para intentar salvar su inminente derrota en las elecciones generales. En su desesperación por condicionar a sus simpatizantes, mintió descaradamente, afirmando que si su partido no superaba la valla electoral, él no podría participar en las elecciones municipales y regionales. Sin embargo, la respuesta de la población fue contundente: su partido ocupó un distante undécimo lugar, sin siquiera acercarse a obtener los votos necesarios. En otras palabras, ni sus promesas ni su estrategia populista lograron convencer, demostrando que ni siquiera sus propios simpatizantes confían en él.
CAMBIOS EN LA A. El fracaso electoral del partido de César Acuña no solo fue estrepitoso, fue humillante. Y como en toda debacle, ahora vienen los ajustes de cuentas: rodarán cabezas de dirigentes y candidatos que no le aportaron ni un voto al proyecto. En Ica, el panorama no es distinto. El balance interno es lapidario: figuras como Fredy Cóndori y César Carranza demostraron que su peso político es prácticamente nulo, incapaces de arrastrar respaldo ni siquiera para los candidatos al Congreso. La “A” busca reinventarse a punta de tijera, tratando de borrar a sus propios errores. Pero el problema no son solo los nombres, sino la pobreza política de un proyecto que hace agua por todos lados.
EL CANDIDATO. Raúl Doroteo Carbajo no se resigna a soltar la mamadera del Estado. Ahora pretende reciclarse como candidato a la alcaldía de Pisco, saltando de partido en partido como quien busca desesperadamente dónde caer parado. Primero Acción Popular, de donde se ha salió expulsado en medio de cuestionamientos; luego el APRA, que tampoco lo quiso; y ahora aparece vinculado al Partido Popular Cristiano, como último intento de sobrevivencia política. Su prontuario político lo pinta de cuerpo entero: integrante del vergonzoso grupo “Los Niños del Congreso” y denunciado por su propio padre por presunta agresión. Aun así, insiste en seguir viviendo de la política. Un descaro que no sorprende, pero que debería tener un límite en las urnas.
EL MITÓMANO. El comerciante de la política,Juan Mendoza, conocido por su habilidad para la manipulación, recurrió a todas sus artimañas para intentar salvar su inminente derrota en las elecciones generales. En su desesperación por condicionar a sus simpatizantes, mintió descaradamente, afirmando que si su partido no superaba la valla electoral, él no podría participar en las elecciones municipales y regionales. Sin embargo, la respuesta de la población fue contundente: su partido ocupó un distante undécimo lugar, sin siquiera acercarse a obtener los votos necesarios. En otras palabras, ni sus promesas ni su estrategia populista lograron convencer, demostrando que ni siquiera sus propios simpatizantes confían en él.
CAMBIOS EN LA A. El fracaso electoral del partido de César Acuña no solo fue estrepitoso, fue humillante. Y como en toda debacle, ahora vienen los ajustes de cuentas: rodarán cabezas de dirigentes y candidatos que no le aportaron ni un voto al proyecto. En Ica, el panorama no es distinto. El balance interno es lapidario: figuras como Fredy Cóndori y César Carranza demostraron que su peso político es prácticamente nulo, incapaces de arrastrar respaldo ni siquiera para los candidatos al Congreso. La “A” busca reinventarse a punta de tijera, tratando de borrar a sus propios errores. Pero el problema no son solo los nombres, sino la pobreza política de un proyecto que hace agua por todos lados.






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