Resumen de noticias de Ica: El Ojo del Cuervo, 25 de marzo 2026
Percy Dueñas
25-03-2026
EL CHUPAMEDIA.
Vergüenza total. El odontólogo Luis Huarancca se ganó, a pulso, el título de chupamedias profesional. Durante una entrevista a su patrón, el congresista José Luis Elías Ávalos, no tuvo mejor idea que ponerse a grabar a los periodistas que osaban hacer preguntas incómodas. Como buen operador de segunda, tras el bochornoso episodio corrió a entregar el material a Elisa Ávalos, buscando que identifiquen, uno por uno, a los hombres de prensa que se atrevieron a decirle sus verdades al “ Padrastro de la patria”. Con semejante arrastrada, Huarancca no solo se consagra como lamesuelas, sino que deja claro que lo suyo no es la odontología, sino la servidumbre política. Y no es novedad: toda su vida ha girado alrededor del poder de turno, siempre pegado como rémora a quien le pueda lanzar un hueso.
EL DEBATE PRESIDENCIAL. El debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de ha resultado ser una muestra más de la decadencia de nuestra política, un espectáculo que más bien parece una telenovela de baja calidad que un espacio serio para la definición del futuro del país. El diseño del debate fue un completo desastre. Dividir a los candidatos en bloques y ternas impedio que se produzcan confrontaciones directas y profundas sobre los temas clave. En lugar de un diálogo constructivo, hemos visto intercambios superficiales, donde cada postulante solo busca dar su discurso prefabricado sin realmente escuchar al otro. Además, el tiempo asignado por candidato fue tan limitado que no permitió desarrollar propuestas concretas, reduciendo el debate a simples eslóganes y promesas vacías.
LOS PRESIDENCIALES. La falta de respeto mutuo entre los candidatos fue indignante. Se dedicaron más tiempo a lanzar acusaciones personales y a recordar pasados políticos que a presentar soluciones a los problemas que aquejan al Perú, como la inseguridad ciudadana, la corrupción y la crisis económica. Algunos candidatos incluso llegaron a hacer afirmaciones falsas o desinformadas, sin que el JNE haya tomado medidas efectivas para corregirlas en tiempo real, lo que ha llevado a la confusión de la ciudadanía. El JNE por su parte, se coronó en desorganización, Hubo falta de liderazgo y control: retrasos por puntualidad, selección de temas y preguntas que no profundizaron en lo relevante. Parecía un trámite más que un instrumento útil para los votantes. En pocas palabras un desastre más parecía un circo Romano, para entretener al pueblo
LE TIRARON LA TOALLA. Ni en su propia casa le creen. En Somos Perú ya dan por descontado que su candidato presidencial, George Forsyth, está más cerca del fracaso que de Palacio de Gobierno. La prueba es evidente: el candidato a diputado Mario Bonifaz evita olímpicamente colocar la imagen de Forsyth en su propaganda. Como si fuera un lastre. En su lugar, aparece Juan Mendoza, en un intento desesperado por maquillar una candidatura que no despega. El mensaje es clarísimo: ni los suyos apuestan por él. En el “partido del corazón” ya entendieron que no están en carrera por ganar, sino por sobrevivir. Y aun así, pasar la valla electoral no pinta como reto… sino como milagro bíblico.
EL DEBATE PRESIDENCIAL. El debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de ha resultado ser una muestra más de la decadencia de nuestra política, un espectáculo que más bien parece una telenovela de baja calidad que un espacio serio para la definición del futuro del país. El diseño del debate fue un completo desastre. Dividir a los candidatos en bloques y ternas impedio que se produzcan confrontaciones directas y profundas sobre los temas clave. En lugar de un diálogo constructivo, hemos visto intercambios superficiales, donde cada postulante solo busca dar su discurso prefabricado sin realmente escuchar al otro. Además, el tiempo asignado por candidato fue tan limitado que no permitió desarrollar propuestas concretas, reduciendo el debate a simples eslóganes y promesas vacías.
LOS PRESIDENCIALES. La falta de respeto mutuo entre los candidatos fue indignante. Se dedicaron más tiempo a lanzar acusaciones personales y a recordar pasados políticos que a presentar soluciones a los problemas que aquejan al Perú, como la inseguridad ciudadana, la corrupción y la crisis económica. Algunos candidatos incluso llegaron a hacer afirmaciones falsas o desinformadas, sin que el JNE haya tomado medidas efectivas para corregirlas en tiempo real, lo que ha llevado a la confusión de la ciudadanía. El JNE por su parte, se coronó en desorganización, Hubo falta de liderazgo y control: retrasos por puntualidad, selección de temas y preguntas que no profundizaron en lo relevante. Parecía un trámite más que un instrumento útil para los votantes. En pocas palabras un desastre más parecía un circo Romano, para entretener al pueblo
LE TIRARON LA TOALLA. Ni en su propia casa le creen. En Somos Perú ya dan por descontado que su candidato presidencial, George Forsyth, está más cerca del fracaso que de Palacio de Gobierno. La prueba es evidente: el candidato a diputado Mario Bonifaz evita olímpicamente colocar la imagen de Forsyth en su propaganda. Como si fuera un lastre. En su lugar, aparece Juan Mendoza, en un intento desesperado por maquillar una candidatura que no despega. El mensaje es clarísimo: ni los suyos apuestan por él. En el “partido del corazón” ya entendieron que no están en carrera por ganar, sino por sobrevivir. Y aun así, pasar la valla electoral no pinta como reto… sino como milagro bíblico.






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