Poesía en tiempos de crísis, por Martín Gala

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos...

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo. Ventanas de mi cuarto, de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es (y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?), dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente, a una calle inaccesible a todos los pensamientos… Tabaqueria; Fernando Pessoa.

Para quienes admiramos la poesía, es bien sabido que Pessoa se convierte en tantas cosas, muta y transmuta de un lugar a otro, llevándonos a mundos inciertos, creando y recreando instantes como luces refulgentes de todos lados. Si bien el genio portugués es un representante de marca mundial, nosotros los latinos tenemos lo nuestro en cuanto a poesía, como César Vallejo, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Martín Adán, Carlos Oquendo de Amat, entre otros grandes de talla internacional. Todos los antes mencionados tienen un particular, poetas, sí, aunque parezca increíble en un medio escrito a la luz de toda vista, el recuerdo de estos personajes fuera de todo esquema, emanan como rayos de luz consciente encima de mi escritorio, y es que a veces nos olvidamos que la poesía existió y existe, para vernos a través de imágenes y momentos impregnados sobre el papel, muros, pantallas táctiles, no son simples frases hermosas con o sin sentido, sino más bien, el presente que nos aplasta lentamente en el tiempo.

Iqueños, iqueñistas, salvadores y monigotes, no pretendan salvar a la poesía recopilándola en bibliotecas, no salven la poesía alejándola del pueblo, no hay que elitizar la poesía…

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Siglos atrás la labor de los poetas giró en torno a la contemplación y divulgación de la naturaleza, de la realidad, de las atrocidades y lo estético, no ha cambiado, ha desarrollado en sí mismo, y ha transmutado hacia el presente, siento que en todo momento la poesía es el espejo que interpreta la realidad, oculta entre palabras vivas del poeta.

Hablar de poesía en una ciudad como la nuestra es una locura, poetas existen por todos lados, algunos de ellos están tirados en las esquinas, listos para reclamar atención, exhortar al gentío que recorren desesperados en busca de la muerte, sus miradas son poesía porque te hablan y te hacen pensar, poetas no se encuentran en cualquier lado, no están escondidos entre cuatro paredes premiándose unos a otros, no son críticos literarios ni mucho menos escogen quien es o no es “buen poeta”, simplemente son, no esperan el reconocimiento, aunque lo anhelan, sabe que todo el tiempo es parte de todo, de esta gran aventura llamada vida, hay que mirar a los poetas, siempre digo que tienen mucho que decir.

Iqueños, iqueñistas, salvadores y monigotes, no pretendan salvar a la poesía recopilándola en bibliotecas, no salven la poesía alejándola del pueblo, no hay que elitizar la poesía, no señores críticos, los espacios llanos, cada esquina, cada distrito, provincia, región, todos lados les pertenece a los poetas, salvadores y divulgadores del todo, predicadores de la nada encriptada, escuchemos pues a quienes sin necesidad de ser; son. Javier Sicilia, indicó alguna vez en una conferencia titulada “Cuando los poetas callan”: ¿Hacia dónde volverse?; ¿hacia Dios, el ausente del mundo de los hombres?; ¿hacia ellos, que lo han interpretado hasta vaciarlo? ¿Hacia dónde volverse que no revele el hueco, el vacío insondable de la ausencia? Hacia ellos, los muertos, que guardan la memoria y saben que no estamos contentos en un mundo interpretado…

Y claro los poetas de hoy –todavía no todos- olvidaron la labor de divulgación de la realidad aunque sea cruda y dura, ya no andan desencarnados, ahora se suben a la tarima de festivales, de recitales, de cuanto evento cerrado encuentren, para el deleite de los “cuantos” estos seres amantes de lo “estético” de lo mismo, de las plantitas y arbolitos que crecen todos los días, de las callecitas históricas que nada tienen que contar a los demás, más que el afán ególatra de quienes las mencionan, de esos poetas hay varios en Ica, pululando con sus libros premiados por sus adoradores o amos.

La poesía, es tiernamente dura, no solamente debe ser contemplativa, es combativa y directa, canta las atrocidades, denuncia las realidades diversas en el presente del tiempo que es todo. Ahora bien, luego de escribir, regurgitar la palabra escrita en estos treinta minutos de conciencia colectiva, si alguno siquiera se atrevería a decir que la poesía no sirve, lo devolvería a la cloaca de la ignorancia que se encuentra empozada en nuestra nación, y repitiendo lo dicho por Javier Sicilia “Cuando resucite la carne de mi nación”, ahí solamente los poetas saldrán desencarnados como siempre, resucitando a los muertos del panteón republicano, denunciando cual pensador desenvainando la espada de la conciencia, dando a luz a las alternativas que buscamos y claro la labor de un poeta, no es solo serlo, sino guiar hacia el camino de un nuevo mundo, como los políticos, como los lideres, como los humanos que somos todos. Cierro el telón.

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