El camino hacia la renovación, por Martin Gala
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso...
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. César Vallejo.
Bien indica el insigne escritor peruano, el dolor crece en el mundo, se masifica en los barrios, provincias, países, rincones cubiertos de hastío. Y no solo en el mundo, crece como la espuma del mar contaminado, crece más bien en razón vertical y diagonal del dolor de los que estamos en constante búsqueda, los que intentamos y nos quedamos, que somos más que los considerados iqueños, iqueñistas, iqueñísimos, que se rasgan las vestiduras cuando la verdad cae como aguacero y se rompen sus esquemas; y lo nuevo se vuelve peligroso, el verbo de lo desconocido se mezcla con el barro que recorren las inundaciones, ingresando por doquier, tan fugaz que la resistencia del fracaso se convierte en lo cotidiano.
En Ica, es sabido que lo cotidiano, lo normal, lo que debe ser, es bien aceptado, lo nuevo se convierte en obsoleto y todo se pone patas arriba. Es así nuestra región, los “unos” se pelean con los “otros”, mientras los que están al margen contemplan la desgracia de los que no tienen gracias ni abrazos, si; esos que viven el pan al día, que se levantan a las 4:00 am, para rogar ser explotados, sí; esos los que simplemente viven, sí; los que fueron estafados por los asesinos de la ilusión, convirtiéndose todo en una aceptable ironía de la vida.
Es por eso que estamos como estamos, los políticos viejos se vuelven nuevos y los nuevos viejos, aprovechándose de la ingenuidad de los desconfiados. Estamos ingresando a un periodo intranquilo para nuestro país, elegir es una tarea que siempre ha sido difícil, y siempre elegimos mal, la última mala elección ha sido en Parcona, “gestor” Gálvez, utilizando su condición de alcalde para alcanzar sus objetivos, por ahí y tiene buenos sentimientos, pero quien sabe, solo miremos un poco Parcona, recorramos sus calles y solo con un lente observaremos que Parcona, la tierra húmeda, se encuentra abandonada, la verdad no sé dónde viven quienes dicen que Parcona es un distrito limpio y verde, seguro y desarrollado, por favor las auroras se viven y se disfrutan, Parcona está igual o peor que hace cuatro años, a mí no me mienten, yo se quienes fueron elegidos y quienes gobiernan en palacio municipal.
Pero bueno, son cosas que pasan, son las malas elecciones que el ser humano comete, adrede u obligado, al fin y al cabo es lo que hay. Así como los candidatos, por favor, ¡Que candidatos!, un rebusque de papas, cualquier cosa sacamos, uno peor que otro, todo un ¡CAMBALACHE!.
No doy nombres, porque después salen los defensores, ayayeros, mermeleros, periodistas investigadores y moralistas, más bien diría moralizadores, y la verdad no estoy como para discutir o intercambiar opiniones sobre los intereses partidarios de los unos y los otros. De esos estoy cansado. ¿Quieren hablar?, hablemos pues, pero con una base clara e independiente, quieren que le diga sobre los políticos, pues les digo, todo es un circo, que construyen los que ostentan el poder económico en nuestra región, los que se mezclan y deciden controlar una provincia y un distrito.
¿Nos compran?, claro, con un puesto de trabajo, una promesa, un llaverito, un polito y hasta taperes, por favor, nos están comprando hace rato y le damos nuestra libertad, bien sabia Rousseau, si no habré leído el Contrato Social, porque no enseñamos a los ciudadanos cual es la dirección y el fin de un politiquero, de estos que abundan, los mesías que pintan las paredes con sus nombres y rostros, ¿porque no encuentro propuestas, programas, direcciones y proyecciones?, al contrario los veo por las redes regalando canastitas, donando politos y apadrinando actividades.
Y claro, muchos se aprovechan de ello para sacar ventaja, los unos (politiqueros) y los otros (ciudadanos), le entramos al juego todos, no nos engañan.
Ustedes que están tras el ordenador y celulares, intenten tomar conciencia de lo que ocurre, y tomemos la rienda, asumamos la dirección y echemos a todos los mercaderes de palacio, los que están alrededor para tomarla por asalto, despidámoslos y gritemos al unísono hasta nunca. Se que los iqueños y parconenses queremos una ciudad verdaderamente limpia, verde y segura, espero que salga por ahí al menos un candidato que ofrezca y diga yo estoy aquí para trabajar y no venderme, estoy aquí para ser luz en medio de las tinieblas, estoy aquí con un mensaje limpio y transparente, son las esperanzas de un cultor, un asiduo amante de la cultura.
Desde este medio agradezco la invitación del pintor Reynaldo Santos, gran amigo que viene ofreciéndonos su arte durante 37 años y que hoy en la galería del Museo de Ica, parte de sus obras en formatos grandes, hay que visitar a nuestros artistas, culturicémonos, quien sabe, en un futuro no lejano Ica, sea otra. Sin regionalismos extremistas, círculos o envidias, podríamos ser otra sociedad.
Mientras tanto, aquí estamos en la trinchera, con la pluma afilada, develando el atardecer que se pierde en el horizonte, con la libertad de elegir, ilusionarnos y no tener más dolor. Mientras tanto contaminándonos con los colorines y paporretas, promesas como azahares encriptados, aceptamos la espléndida mediocridad, a diestra y siniestra. Y si, el dolor crece en el mundo, todos los días, sino miren por la ventana del colectivo. Cierro el telón.
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