EDITORIAL: Gozar el cargo de prefecto

La semana pasada el chinchano Renzzo César Sotelo López, dejó el cargo de la prefectura de la región Ica,...

La semana pasada el chinchano Renzzo César Sotelo López, dejó el cargo de la prefectura de la región Ica, su estancia en resumen no dejó nada significativo en su lapso, pese a ser un cargo de representación, la pregunta es si en realidad es necesario contar con un prefecto, no solo en Ica, sino a nivel nacional.

Según la Oficina Nacional de Gobierno Interior (Onagi), entidad encargada de designar y supervisar a los prefectos, en el Perú existen actualmente 24 prefectos regionales, sin contar al saliente de Ica, se tiene 187 subprefectos provinciales y hasta 1760 subprefectos distritales. ¿Conoces a tus subprefectos?

El Ministerio de Economía y Finanzas, este año le aperturó a la Onagi un presupuesto exorbitante de hasta más de S/82 millones, más que a otros organismos importantes como el Tribunal Constitucional (S/57 millones) y la Defensoría del Pueblo (S/59 millones).

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Volvamos a Ica. La situación de la prefectura regional estos últimos dos meses ha causado un poco de vergüenza ajena, tan solo su local ubicado en la segunda cuadra de la Calle Lima, llegó a los extremos de quedarse sin servicios básicos, quedándose sin agua ni luz (¿Y el presupuesto?), entonces es valido nuestra pregunta de si debemos mantener vivo estos cargos improductibles.

Historia, en la época de la república el ser prefecto, era equivalente a ser presidente de la nación en cada región, los prefectos gozaban de fama respetable y admiración política. Incluso se decía que ellos hablaban directamente con el presidente y los ministros, pero a raíz de la inserción de los presidentes -hoy gobernadores- regionales en el 2002, los prefectos pasaron a segundo plano, pues ahora son tildados de escandalosos, amigos del partido, engreídos y hasta proselitistas del gobierno.

La imagen de los prefectos son un visible problema. Renzzo Sotelo, por ejemplo, no era tan bien visto que digamos, en su estadía en el cargo, fue acusado de relajado, malcriado y prepotente cuando ingresó a la Beneficencia Pública de Nasca, como si fuese su casa, o cuando terminó en la comisaría de Chincha tras protagonizar un escándalo por un predio judicializado.

Alan García en su campaña había prometido desaparecer estos cargos, pero ya sabemos que de las promesas de García no se espera mucho. Los prefectos actualmente son personajes de metidas de pata, desacreditados y nadie se da cuenta si hay o no un prefecto con sus funciones limitadas de autorizar eventos sociales, manifestaciones, brindar garantías, etc. detalles que podrían ser cubiertos por otras instituciones.

En fin, posiblemente esta semana se tenga noticias del nuevo prefecto de la región, con seguridad alguien cercano al partido político del gobierno PPK, como lo fue Sotelo, amigo del congresista Alberto Oliva Corrales, o como la anterior prefecta, Rosa Blanca García Corrales, evidente apellido. ¿Un cargo para los amigos?.

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