Alias “Mono” se entrega tras confesar asesinato de joven madre Anaís Ventura en Pisco
Tras diez días oculto, el presunto autor admitió disparos, pidió perdón a la familia y quedó detenido en Pisco.

Diez días después del crimen que estremeció Bernales, en Pisco, Michael Isaac García Chaico, 26, decidió entregarse. Llegó hasta una vivienda en Coprodeli y avisó a la policía. Alias “Mono” confesó ser quien disparó contra Anaís Ventura Saravia (25), madre de tres niños.
El asesinato ocurrió la madrugada del 26 de abril en el centro poblado Bernales, distrito de Humay. Durante una fiesta, la joven de 25 años recibió tres impactos de bala. Un segundo asistente quedó herido en el brazo y fue trasladado al hospital para atención inmediata.
«Mono» llamó a la prensa antes de entregarse a la policía en Pisco
En una entrevista previa a su captura, García habló con voz temblorosa, mirada perdida y frases entrecortadas. Admitió haber jalado el gatillo, aunque insistió en que no comprendía cómo terminó con el arma en las manos. Su relato osciló entre arrepentimiento, confusión y evasivas.
“Pedirle perdón a su familia, mayormente a sus hijos, porque yo no quise hacerlo. No sé cómo pasó, manipulé el arma y salieron las balas. Estoy arrepentido, no fue mi intención asesinarla, quisiera retroceder el tiempo y borrar ese momento”, declaró con evidente quiebre emocional.
No era su pareja sentimental
Cuando se le preguntó sobre si tenía vínculos sentimentales con su víctima, el asesino confeso se contradijo. «No, nunca tuve nada. A la chica no la conozco, no tuve nada con ella. No tenía ninguna relación con ella» sin embargo luego manifestó: «Hace poco tiempo la conocí en un cumpleaños».
Según testigos, minutos antes del ataque, García había estado bebiendo y bailando cerca de la víctima. Cuando ella decidió apartarse y compartir con otros asistentes, los celos habrían detonado una reacción violenta que terminó en disparos dentro del local donde celebraban.
Tras el ataque, huyó del lugar y se ocultó en zonas descampadas. Dijo haber permanecido entre matorrales y caminos rurales, evitando todo contacto. El arma fue abandonada en el sitio, según su versión, mientras escapaba sin rumbo definido aquella madrugada.
Se entrega por su conciencia
“He decidido entregarme porque la conciencia no me deja dormir. Tengo miedo, estoy mal por lo que hice y no puedo seguir escondido. Quiero pedir perdón y asumir lo que venga, porque esto me está consumiendo por dentro”, afirmó antes de ponerse a disposición.
La captura se concretó en la urbanización Coprodeli, donde agentes ya seguían su rastro. La familia de la víctima llegó a la sede policial apenas conoció la noticia. Exigieron la máxima sanción y reclamaron conocer quién facilitó el arma utilizada.
Las investigaciones buscan determinar cómo llegó el arma a sus manos y quiénes estaban exactamente a su alrededor. García mencionó nombres de personas que compartían bebidas esa noche. La policía contrasta esas versiones con testimonios recogidos en Bernales durante los últimos días.
El herido, identificado como Víctor Raúl Cardoza Auris, sobrevivió al impacto en el brazo y recibió atención en el hospital local. Su testimonio es clave para reconstruir la secuencia. Cada detalle ayuda a esclarecer cómo una reunión festiva terminó en tragedia.
Vecinos de Bernales describen a Anaís como una madre dedicada que trabajaba para sostener a sus hijos. La noticia paralizó al poblado. El velorio reunió a decenas de personas, entre familiares, amigos y transportistas que conocían a la joven.
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