Ica no es bastión fujimorista: 10 años de elecciones revelan una región partida en dos
Durante una década, Keiko Fujimori nunca superó el 53% en la región, mientras el bloque opositor se mantuvo cerca del 48%. Cambiaron los rivales y las ideologías, pero la división electoral permaneció.

Resumen con IA
Durante años se ha repetido que Ica es uno de los bastiones más sólidos del fujimorismo en el Perú. La afirmación se instaló en el debate político, en los análisis electorales y hasta en los discursos de campaña. Sin embargo, una revisión detallada de las últimas tres segundas vueltas presidenciales muestra una realidad mucho más compleja y menos favorable para quienes sostienen esa tesis.
Los resultados oficiales de 2016, 2021 y 2026 revelan que Fuerza Popular ha ganado consecutivamente en la región, pero sin lograr construir una hegemonía electoral. Lejos de ampliar sus ventajas, el fujimorismo ha mantenido un respaldo prácticamente estancado alrededor del 52%, mientras que la oposición conserva de manera constante un bloque cercano al 48%.
La diferencia es importante porque un bastión electoral supone una superioridad clara, amplia y sostenida frente a cualquier adversario. Eso ocurre en regiones donde un partido supera con comodidad el 60% de los votos válidos. En la segunda vuelta de 2026, por ejemplo, Keiko Fujimori alcanzó más del 65% en el Callao y superó el 64% en Tumbes. En Ica, en cambio, apenas obtuvo el 51.91%.
Una década de victorias sin expansión
Las cifras muestran un fenómeno llamativo. En 2016, Fuerza Popular consiguió 257 mil votos y venció a Pedro Pablo Kuczynski por poco más de 27 mil sufragios. Cinco años después, frente a Pedro Castillo, la ventaja cayó a 24 mil votos. En 2026 volvió a reducirse hasta poco más de 20 mil votos frente a Roberto Sánchez.
La tendencia es inequívoca. Aunque el fujimorismo sigue ganando, cada elección registra una brecha menor que la anterior. En una década, la diferencia acumulada se redujo en casi 6,500 votos. La disminución no parece dramática a simple vista, pero adquiere relevancia cuando se observa que el padrón electoral continuó creciendo de forma sostenida.
Ica: El Mito del Bastión
Evolución de segundas vueltas presidenciales (% Votos Válidos)
Entre 2016 y 2026, el número de electores hábiles aumentó en más de 130 mil personas. Si Ica fuera realmente un bastión consolidado, ese crecimiento poblacional habría permitido ampliar la distancia frente a los adversarios. Ocurrió exactamente lo contrario: la oposición captó más votos nuevos que Fuerza Popular.
Los datos reflejan que mientras el fujimorismo incorporó alrededor de 22 mil votos adicionales durante la década, sus rivales sumaron casi 29 mil. En términos prácticos, los nuevos electores no reforzaron la ventaja naranja, sino que contribuyeron a equilibrar aún más una competencia que ya era estrecha.
El muro del 48% que nunca desaparece
Existe otro elemento que desmonta el mito. Los candidatos que enfrentaron a Keiko Fujimori pertenecían a corrientes ideológicas completamente distintas entre sí. Pedro Pablo Kuczynski representaba una propuesta liberal y tecnocrática. Pedro Castillo encarnó una izquierda radical. Roberto Sánchez apareció como una opción de izquierda parlamentaria y moderada.
A pesar de esas diferencias, los tres obtuvieron prácticamente el mismo respaldo en Ica. El voto opositor osciló apenas entre el 47% y el 48% durante diez años. Eso significa que existe un bloque electoral estable que se mantiene activo independientemente del color político del candidato que tenga al frente.
La conclusión es relevante porque evidencia que una parte considerable del electorado iqueño no responde necesariamente a una ideología específica. Lo que parece existir es un sector que vota sistemáticamente contra el fujimorismo, sin importar si la alternativa proviene de la derecha, del centro o de la izquierda.
En paralelo, el electorado de Fuerza Popular también muestra una conducta consistente. Su respaldo permanece firme, pero sin capacidad para romper el techo histórico que lo acompaña desde hace tres procesos consecutivos. La región aparece así dividida en dos grandes bloques que se neutralizan mutuamente elección tras elección.

La verdadera identidad electoral de Ica
La participación ciudadana ayuda a entender mejor este comportamiento. En 2016, la asistencia a las urnas superó el 86%. En 2021 y 2026 cayó hasta alrededor del 80%. Sin embargo, ni siquiera el incremento del ausentismo alteró la correlación de fuerzas entre ambos sectores.
Más de 130 mil ciudadanos se ausentaron de las urnas en los dos últimos procesos presidenciales, pero la relación entre los bloques permaneció prácticamente intacta. El fenómeno demuestra que la polarización electoral en Ica no depende de circunstancias coyunturales, sino de una estructura social y política mucho más profunda.
Por eso, definir a Ica como un bastión fujimorista resulta una simplificación que los números no respaldan. Los resultados muestran una región competitiva, dividida y permanentemente disputada. Fuerza Popular gana, pero no arrasa. La oposición pierde, pero tampoco desaparece. Ambos espacios conviven dentro de márgenes estrechos que se repiten elección tras elección.
Después de diez años de segundas vueltas presidenciales, la evidencia apunta a una conclusión distinta: Ica no es territorio exclusivo de ninguna fuerza política. Es una región bisagra donde ninguna corriente logra consolidar una mayoría contundente y donde cada elección vuelve a comenzar desde casi el mismo punto de partida. Quien pretenda gobernarla bajo la idea de que tiene dueño electoral podría estar cometiendo uno de los errores de cálculo más costosos de la política regional.
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