Pescadores de Pisco retiran sus embaraciones y otros los ponen a la venta ante crisis de especies en el mar
La falta de especies y el calentamiento del mar golpean a pescadores de San Andrés, quienes retiran embarcaciones y piden alternativas al Gobierno.

La pesca artesanal atraviesa una situación crítica en el puerto de San Andrés, en Pisco, donde decenas de embarcaciones ahora permanecen varadas en la playa ante la falta de especies marinas y la caída de los ingresos de los pescadores. Algunos trabajadores incluso han optado por poner sus embarcaciones a la venta debido a la falta de recursos para mantenerlas.
En la playa San Andrés se observan más de 100 embarcaciones retiradas del mar, varias de ellas sometidas a trabajos de mantenimiento, pintura y reparación. Los pescadores señalan que el calentamiento de las aguas ha afectado la presencia de especies que habitualmente capturan, reduciendo las jornadas de pesca y los ingresos de las familias.
Crisis por falta de especies marinas
Los trabajadores indicaron que especies como el bonito y la pota no se encuentran en cantidades suficientes, mientras que también han observado sardinas, pero muchos ejemplares todavía serían pequeños. A ello se suman las restricciones y vedas que rigen para determinadas especies durante sus periodos de reproducción y crecimiento.
La situación también ha llevado a algunos pescadores a poner sus embarcaciones a la venta. Uno de los trabajadores explicó que mantener una embarcación puede representar un gasto de entre S/2.000 y S/3.000, monto que resulta difícil de asumir cuando la actividad permanece paralizada. En San Andrés, según los pescadores, existen más de 1.000 embarcaciones y alrededor de 4.000 pescadores vinculados al sector.
La cadena económica de Pisco está en peligro
Los trabajadores solicitaron al Ministerio de la Producción evaluar alternativas que permitan mantener la actividad pesquera durante el periodo de escasez. También pidieron que se analice la situación de otras especies presentes en el litoral, sin afectar las medidas destinadas a proteger los recursos marinos durante sus etapas de reproducción.
La paralización no solo afecta a quienes salen al mar. Los pescadores sostienen que la crisis repercute también en actividades vinculadas a la pesca, como la producción y venta de hielo, transporte, comercio y restaurantes. Según sus estimaciones, el movimiento económico que genera diariamente el sector se ha reducido de manera considerable.
Los pescadores esperan que representantes del Ministerio de la Producción lleguen a San Andrés para conocer directamente la situación y plantear medidas que permitan recuperar sus actividades. Mientras tanto, las embarcaciones permanecen en tierra y las familias enfrentan una crisis económica que se prolonga ante la ausencia de una pesca regular.
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