Elefantes blancos en Ica: Plantas municipales de oxígeno de la pandemia terminan cerradas o en el olvido
Dos plantas de oxígeno adquiridas en pandemia hoy están cerradas, en disputa o sin uso claro, entre costos, burocracia y decisiones políticas.

La pandemia obligó a reaccionar con urgencia. Municipios de Ica compraron e instalaron plantas de oxígeno para salvar vidas cuando el sistema colapsaba. Hoy, esas mismas infraestructuras lucen cerradas, subutilizadas o atrapadas en disputas administrativas, lejos del propósito humanitario que justificó su creación.
En la Ica, dos casos simbolizan este problema: la planta de la Municipalidad Provincial de Ica y la de la Municipalidad Distrital de La Tinguiña. Ambas nacieron en plena emergencia sanitaria; hoy representan costos, conflictos y decisiones postergadas.
Planta de Oxigeno de la Municipalidad de Ica
La planta provincial fue adquirida mediante convenio entre la municipalidad y la Caja Municipal de Ica, que invirtió 146 mil dólares para dotar a la ciudad de oxígeno gratuito para personas vulnerables afectadas por COVID-19 y secuelas respiratorias.
El 15 de abril de 2026, en sesión de concejo, la gestión del alcalde Carlos Reyes intentó aprobar una ordenanza para ceder la planta a la Red de Salud del Gobierno Regional de Ica, argumentando incapacidad financiera municipal y la necesidad de liberar el terreno para una obra proyectada.
El sustento técnico fue el Informe Nº 048, donde se reconoce que la municipalidad no tiene “disciplina ni capacidad fiscal” para el mantenimiento. Además, se mencionó que la Red de Salud contaría con S/260,000 para operar el equipo si pasaba a su administración.
Sin embargo, el debate se tornó tenso. Regidores cuestionaron que se priorice una obra inmobiliaria sobre un activo sanitario que aún atiende directamente a población necesitada. Se señaló que trasladar la planta al hospital regional burocratizaría el acceso al oxígeno y que el GORE debería comprar su propia planta.
La votación no prosperó. No se aprobó la ordenanza, el dictamen quedó sin efecto y la planta permanece en la municipalidad. Pero el problema de fondo persiste: mantenerla operativa cuesta, y el proyecto de construcción sigue técnicamente bloqueado por su presencia física.
En La Tinguiña se cerró la planta
Aquí no hay debate en concejo. La planta está cerrada desde el 1 de abril. La infraestructura que en pandemia llenaba hasta 60 balones diarios gratuitos hoy tiene las puertas cerradas y sin personal operando.
Esta planta fue adquirida en pandemia durante la gestión del exalcalde Juan Roque para atender gratuitamente a pacientes de Ica y distritos cercanos. El llenado demoraba 40 minutos por balón y solo se pedía DNI y receta.
Vecinos denuncian que los hospitales tienen sus propias plantas inoperativas por falta de mantenimiento y que no existe plan de contingencia. Pacientes con fibrosis pulmonar, tuberculosis, neumonía y cuadros UCI han quedado sin este abastecimiento cercano.
Ha responsabilizado a la Dirección Regional de Salud de Ica. Hasta ahora, el director Héctor Quispe Carrascal no ha explicado si el cierre es temporal o definitivo ni cómo se cubre la demanda actual.
Dos plantas, dos realidades distintas, pero el mismo desenlace: infraestructura creada para salvar vidas que hoy cuesta tenerlo. En Ica no saben cómo mantenerla. En La Tinguiña simplemente la cerraron.
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